Una reseña general sobre la Antropología Social y Cultural
Creo que cuando hablamos de antropología, lo primero que se nos viene a la mente son esos exploradores de botas y bermudas vestidos en color kaki, atravesando las selvas africanas en compañía de una fila de aborígenes, contratados para llevar decenas de baúles con material científico. Es una imagen romántica y no tan falsa, aunque anacrónica que nos viene de los primeros antropólogos que fundaron esta ciencia. La antropología tuvo sus orígenes en el palmo de preguntas que las sociedades colonizadoras encontraron al toparse con culturas tan diferentes que ponían en entredicho las creencias que la sociedad europea daba por sentado como realidades absolutas pertenecientes al hecho humano.
Los primeros antropólogos se dedicaron a estudiar "al otro", y en general al "primitivo" o a sociedades "sin cultura", por lo menos fue esta la idea original. Con el paso del tiempo, y a medida que los investigadores se fueron adentrando en la vida cotidiana de estas otras sociedades, empezaron a surgir dudas sobre si se trataba realmente de primitivos o si de verdad no tenían cultura. Es doloroso admitir, que muchos de estos estudios estaban sesgados por racismo y deseos de dominación. No en vano la mayoría de los primeros antropólogos fueron europeos, sino ingleses, entonces franceses o alemanes. Estas potencias a principios de siglo XX estaban empeñadas en beneficiarse de otros pueblos, y entendieron que la mejor forma de hacerlo sería comprenderlos.
Aunque me resulta difícil afirmar que en aquel entonces, la antropología era una ciencia, si puedo decir sin temor a equivocarme de que tenía desde sus orígenes aspiraciones de serlo. Algunos antropológos se dieron a las discuciones más descabelladas, sobre si ciertos pueblos eran o no inteligentes, o aún peor, si eran humanos. Pero gracias a esta aspiración científica, tal cual la astronomía pasó de geocentrismo a heliocentrismo, y las teorías se pusieron en duda y se modificaron a medida en que la realidad iba siendo descubierta, la antropología también evolucionó en sus teorías y conocimientos, y fue tomando forma, llegándo incluso a definirse, ya no como el estudio de lo primitivos, ya ni siquiera como de los pueblos, sino como la ciencia que estudia la cultura.
Mientras pasé por el curso de antropología, disfruté enormemente el ir descubriendo esta evolución, pues la misma, le ha ganado el estatus de ciencia humana, dándole una importancia invaluable, convirtiéndola en un eslabón entre nuestra animalidad, nuestra herencia genética, y nuestra humanidad, la herencia cultural. La antropología hoy, muy lejos de punto de vista etnocéntrico en el que estaban sus progenitores, es base fundamental para el encuentro entre los pueblos del mundo entero, de respeto común, de entendimiento. Ha sobrepasado los límites de las sociedades encerradas en características políticas, territoriales, físicas, lingüísticas y llega hoy en día a temas de diferencias de género -otra evolución que suplanta a "lo sexual"-, de edades, de credos, para convertirse en parte fundamental de una intervención filosófica, ética y moral que establece otros paradigmas para la nueva sociedad que se está gestando actualmente.
Quiero en estas líneas explicar brevemente, algunos de los conceptos básicos que esta "nueva" antropología maneja, puesto que los considero de una relevancia primordial, como claves para la resolución o el comienzo de la resolución de tantos problemas que aún existen por falta mas de difusión de estos que por su carencia.
1.- El mito del trueque: Creo que todos conocemos la bien gastada, y aún difundida y creída idea de que el dinero es parte fundamental de nuestra economía capitalista, por ser la única solución admisible al incómodo trueque donde pagar una casa con pescados o comprar un caballo con zanahorias sería muy incómodo. Pues existen antropólogos que se han dedicado a buscar evidencias claras de que esta incomodidad es la que obligó a la creación del dinero (Graeber). Pues bien, el resultado es que las sociedades que no cuentan con dinero, no buscan pagar con pescados o zanahorias, sino que existe una "economía de la deuda", es decir que el que tiene un caballo de sobra busca la manera de prestar o regalar el caballo a quien lo necesita, con lo que el segundo, queda "en deuda" con el primero y así habrá una próxima vez donde habrá la ocasión de "pagarle" quizás cuando éste haga una fiesta y necesite zanahorias. Esta economía, resulta si bien no viable en muchos aspectos de nuestra actualidad, muchísimo más humana y establecedora de relaciones de dependencia entre personas que se ayudan mutuamente. Lamentablemente no puedo en este cortísimo resumen, extenderme, ni en este ni en los siguientes temas, pero a quien le interese: "El mito del Trueque" Max Graeber.
2.- Etnicidad y raza: aunque son muchos los antropólogos que se han manifestado sobre el tema, ya que como más arriba expliqué "raza" fué casi uno de los temas básicos de la antropología original, en Levy Strauss el adalid de una explicación concreta y consisa sobre este tema. A partir de el gran desastre que el racismo desencadenó en la segunda guerra mundial, se hizo evidente que era deber de los intelectuales ahondar al respecto y encontrar una definitiva explicación a nuestras diferencias fenotipicas. Levi demuestra que las diferencias en los colores de la piel tienen efectos adaptativos a las condiciones de más o menos luz solar. Individuos de piel oscura padecen problemas de carencias vitaminicas (Complejo D) cuando se mudan a vivir en zonas del norte donde la luz solar es escasa. Bien conocida es la insolación y cancer de piel que presentan individuos de piel blanca en zonas de alta exposición solar como las ecuatoriales. Aunque hoy en día estos problemas se solapan con suplementos vitamínicos o bloqueadores solares, es claro que en el pasado remoto, los individuos con desventaja sólo estaban condenados a desaparecer, activando una selección natural que benefició a los de piel clara en las zonas polares oscureciéndose hacia los subtropicos y hasta las ecuatoriales, donde abundan las personas más oscuras.
Por otro lado, anteriormente se tendía a asociar a las culturas con las razas, como si estas fueran la consecuencia latente de alguna influencia genética desconocida que hacía que personas con unas características fenotipicas, actuaran de una manera específica. Esto dió origen a un sin número de prejuicios en los que se etiquetaba a un hombre por su aspecto físico con características espirituales, morales y hasta intelectuales. Siendo que estos estudios provenían en general del mundo europeo occidental, estos resultaban ser "más inteligentes", "mejores dotados", "evolucionados" o de culturas superiores. Strauss también tira esto por la borda al desmantelar el concepto de raza para transformarlo en "etnicidad", según la cual, un hombre de cualquier aspecto fisico, adoptaría las características de comportamiento y cultura de la sociedad en la que crece y se desenvuelve, sin importar la sangre que lleva en las entrañas.
3.- Sexo y género. De forma similar al concepto de etnicidad, aunque mucho más polémico y hasta ahora también complejo, ha resultado el concepto del género. Según estas ideas, el sexo fisiológico es una cosa, y otra es lo que la sociedad ha adjudicado a los sexos. Tenemos la idea bien metida en la cabeza de que la mujer cuida a la familia y la casa, mientras que el hombre va de cacería y protege. Esta idea a repartido los roles de una forma injusta, pues igualmente podría ser al contrario. Nos cerramos en que la mujer lleva a los hijos en su vientre, que es más débil, etc. Pero esta repartición ha beneficiado al hombre, que se presenta como activo, agresivo, exterior, mientras que la mujer se presenta como pasiva, dócil, interior. Se pone en cuenta a los jisras que en la india pueden escojer si ser varones o hembras, y se les trato como lo que eligen y no como el sexo que poseen. Esto ha desencadenado también que la ideología del género se vuelva controvertida en la dirección a los derechos sexuales y la aceptación homosexual y sus variedades. Sin duda alguna, hay todavía mucho que trabajar y contender en este tema, ya que nuestra sociedad occidental y también muchas otras, son abierta y concretamente machistas, y cada revindicación feminista ha sido el resultado de un largo calvario de la lucha del frente feminista. Quedan aún por esclarecerse aspectos biológicos que pueden o no influír en la conducta del sexo, y hasta que punto es correcto encaminar o no encaminar estas diferencias, y si son un beneficio o un perjuicio a la sociedad y la cultura.
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